DELINCUENCIA Y PARANOIA
Camino por una calle, de cualquier distrito de Lima o cualquier ciudad de Perú, sin dejar de desconfiar que el sujeto que se acerca a mí por la misma vereda tiene la intención de tomar posesión de cualquiera de mis atesorados bienes, un teléfono móvil o mi dinero. El mismo sujeto que camina por la misma vereda tiene la misma percepción sobre mí, yo también tomaré posesión de alguno de sus asesorados bienes, quizá hasta la propia vida.
Situación parecida es la de muchos peruanos quienes ven en noticieros de la televisión o los titulares en rojo de los periódicos, las pasionales e instintivas historias de crimen y delincuencia cerca a nuestras viviendas y a nuestros ojos; hombre y mujeres, padres y madres de familia, quienes convierten el miedo y la desconfianza como el mejor aliado a tanta delincuencia.
Ya no se puede tener una mejor percepción de otras personas, de quienes son tus compatriotas, ya los imaginas como futuros verdugos tuyos; no hay sentimiento de unidad entre seres humanos sino de competencia entre especies por sobrevivir, la solidaridad ha sido reemplazada por sálvese quien pueda, el lenguaje hablado y bien pronunciado ha sido cambiado por el lenguaje de las miradas y las apariencias de ser de pocos amigos y malas costumbres, solo hay una percepción de peligro en las relaciones; por ello, hay paranoia, un paso a deshumanizarnos.
En efecto, hay paranoia; el ambiente de violencia estructural en el que vivimos nos aísla de lo que nos convierte en seres humanos, remplaza la razón por las emociones de temor o instinto de protección, la socialización por el aislamiento, el hacerme de nuevos amigos por el de evitar conocer más potenciales enemigos. Hay peligro, no sabemos donde; pero, algún momento llegará.
No estamos locos ni queremos serlo; pero, hay paranoia. Hay un posible delincuente tocando la puerta de mi casa y digo ¿qué hace el gobierno para aplicar penas más severas o la pena de muerte?, ¿por qué no regresa el Servicio Militar para evitar tanta delincuencia?, ¿por qué los policías no les dan balazo a esos rateros? No sabemos si esto funcionará para evitar tanto caos, debe ser que la paranoia al suprimir la razón no nos permite analizar bien el problema y apelamos a la violencia como única solución. Hay paranoia y hay delincuencia, no hay gobierno ni Dios.

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