¿REALMENTE SOMOS SERES RACIONALES?


La razón, instrumento que permite que el hombre pueda lograr formas de pensamiento coherente en base a principios lógicos, inferir una serie de consecuencias a partir de la observación de la realidad, proponer alternativas de solución, generalizar situaciones, construir un cuerpo de conocimientos y mejorar la vida de las personas a través de la tecnología; justamente es esta facultad del hombre lo coloca en la cima evolutiva de los seres vivientes. En la Ilustración del siglo XVIII, en Francia, se colocaba a la razón como la que lograría el ansiado progreso de la humanidad y acabaría con las injusticias del Antiguo Régimen; lograda la revolución pasaríamos de la dictadura del absolutismo oscurantista  a la dictadura de la razón de Robespierre y Napoleón. También, cada uno de nosotros  tiene una fe ciega a la razón y consideramos muchos aspectos de nuestra vida cotidiana como muy racionales y dependientes de esta facultad; sin embargo,  ¿realmente actuamos de manera racional?, ¿hay formas de actuar humano no racionales? El propósito de este pequeño escrito  es manifestar algunas actuaciones del hombre que no son racionales y que dominan gran parte de nuestra vida. A tener en cuenta: 
  • Los apasionamientos políticos, religiosos, deportivos, nacionales; que bajo el imperio de las emociones, sentimientos y el instinto de protección conducen al ser humano a defender a sus líderes o sus principios por incoherentes o inmorales que estas puedan ser; al mismo tiempo, los apasionamientos políticos hacen que las personas sean fácilmente sugestionables para caer en actos violentos o inmorales. Los miembros pertenecientes al Partido Nacional Socialista o NAZI, se comprometieron en un oleada violenta en contra de los adversarios políticos al instaurarse la dictadura de Hitler en Alemania; los desmanes producidos por los fanáticos de algún equipo de fútbol son incontables;  las persecuciones raciales en el África, la violencia religiosa en Irlanda o en Medio Oriente, son otros ejemplos. 
  • Las creencias religiosas o no religiosas; las creencias asumen una serie de ideas inculcadas por tradición o imposición, sobre lo que es o lo que podría ser, pero que no se funda en la realidad y la experiencia; por lo tanto, no se puede asegurar que estas ideas sean verdaderas o falsas, la idea de Dios según los creyentes se asume como verdad dado que nadie ha demostrado que no existe. Sin embargo, las creencias conducen nuestra actividad, sea en una serie de principios éticos al relacionarnos con otros, alcanzar la perfección espiritual, lograr la salvación a la vida eterna, mejorar nuestra vida material, etc. 
  • Las tradiciones culturales; en el proceso de socialización adquirimos una serie de comportamientos practicados por  el grupo social al que pertenecemos, estas prácticas tienen origen histórico y otorgan unidad e identidad a los miembros del grupos social, si quiero ser parte del grupo tendré que practicarlos. Pero, muchas de estas prácticas que forman parte de la tradición son incoherentes con la moralidad y la razón, no tienen base científica ni lógica; por ejemplo, la dolorosa práctica de la infibulación o la circuncisión de los órganos sexuales en mujeres y varones de sociedades africanas y judías respectivamente, las fiestas de toros en países hispanoamericanos donde se pone en peligro la propia vida de los concurrentes, la quema de pastos naturales como prácticas anteriores a la fiesta de san Santiago en comunidades andinas de Perú; todas ellas practicadas por el simple hecho que pertenecen a la cultura.   
  • La ciega obediencia en el sistema; el sistema político y económico  domina la capacidad de razonar de las personas, domina la capacidad de ponerla en crisis con la crítica de la razón; aceptamos que la democracia es buena solo porque es democracia sin analizar sus aspectos positivos y negativos, sin analizar si la democracia es práctica o solo un cliché que utilizan los gobernantes frente a sus gobernados, sin analizar si la democracia es una forma de actuación desde quienes ejercen el poder político hasta los que son gobernados y no solo son cinco años de gobierno constitucional. De la misma manera, se puede hablar cuando se vive en países donde predomina el capitalismo, la nazismo o comunismo; cuando en estos se ha suprimido la capacidad de la razón para criticar lo negativo o inhumano o inmoral en estos sistemas, dada la capacidad de los países de utilizar mecanismos de censura, se obliga a las personas a simplemente tener fe  y obediencia ciega en el sistema; es mejor  un demócrata liberal conformista y alienado en lugar de ser considerado un subversivo comunista, mejor ser un camarada consecuente con el comunismo a ser considerado un burgués contrarrevolucionario. Lo menos racional que puedes hacer es convivir en un sistema que es contrario a tus principios políticos, éticos y científicos. 
  • El instinto de supervivencia; el ser humano tiene, al igual que muchos animales, programado en sus genes la imperiosa necesidad de aferrarse a la vida; trabajamos para sostener nuestras necesidades y vivir, nos casamos con la mujer o varón de nuestros sueños para conservar y mejorar nuestra especie, estudiamos para  conseguir la  mejor carrera profesional que nos permita lograr mejores ingresos y aumentar la posibilidad de vivir más tiempo, evitamos a toda costa situaciones dolorosas y nos inclinamos a situaciones más placenteras como la idea de la vida eterna en una religión muy a pesar de que esto aún es lejano; en suma, todo por evitar la aciaga muerte. El filósofo alemán Arthur Schopenhauer mencionó que la voluntad de vivir domina la razón; en términos de Darwin, la razón es uno de los mejores mecanismos de evolución y selección natural. 

Hay posiblemente más situaciones no mencionadas en las que no se utilice la razón, esto no quiere decir que el hombre no sea un ser racional, el hombre es un instante de razón, pero ese instante de razón  es el que ha logrado grandes avances en la humanidad, la razón ha llevado a la prosperidad a muchas naciones y el bienestar en muchas personas. Sin embargo, esta cualidad si bien predispuesta en el hombre, es necesario educarla, ponerla en práctica para que esta pueda encontrar los conflictos e incoherencias  de nuestras vidas y nuestra realidad. ¿Es humana  la razón?, sí; pero, también es humana la libertad que conduzca a la estupidez, elige. Solo imagínense ¿qué pasaría si razonaríamos más tiempo de lo que las pasiones, las costumbres y las creencias ocupan en nuestras vidas?






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