LA COLECTIVIDAD FRENTE A LA CORRUPCIÓN
Lo que viene ocurriendo en la escena actual con los innumerables caso de corrupción y blindaje de funcionarios corruptos, en donde como dijo el célebre anarquista peruano Manuel Gonzales Prada, donde pones el dedo brota la pus, en este caso harto cohecho al por mayor y por menor, debería tener como consecuencia una muestra de asco colectivo, de movilización y presión popular. Si se hubiera tratado de una Francia de la revolución, los burgueses hubieran tomado el parlamento y decapitado una decena de fujimoristas del chat “La Botica” o “La Mototaxi”, hubieran puesto la cabeza de un César Hinostroza bajo la estatua de Diké, diosa de la justicia, las multitudes indignadas se vieran arrastrando cadáveres de tanto ladrón burócrata por la Plaza Mayor de Lima, claro, siempre en cuando existiera indignación y se trataría de aquella Francia del siglo XVIII en la revolución, pero la Francia de aquel entonces entronizó los derechos que también protegen a estos malos elementos del lumpen de la cólera popular, además ahora son otros los mecanismos como la ciudadanía muestra su irritación, no es una purga colectiva, se trata de una movilización masiva, pero ¿dónde está la colectividad indignada?
Los primeros, la clase educada, la supuesta reserva moral de nuestro país, la que debería, según los conservadores como Bartolomé Herrera, conducir los destinos de nuestro país hacía un horizonte de justicia y buen gobierno, sea desde los cenáculos académicos, desde la crítica a través de los medios de comunicación de esta situación incoherente, desde las asociaciones que presionen a este Estado a poner orden. O acaso, ¿no estarán pensando en escalar puestos dentro de este modelo de republiqueta mal fabricada?, ¿no estarán buscando el mejor momento para remplazar en el puesto de confianza de un funcionario investigado bajo el pretexto que lo harían mejor que el anterior?, ¿no querrán solo aprovechar esta situación para mejorar sus expectativas salariales?, a río revuelto, ganancia de pescadores. Con los ilustrados, es dudoso, muestran a veces sumisión, a veces rebeldía, entre conservadores y progresistas.
También tenemos a los empresarios, la burguesía peruana, los que son los también llamados a tomar los hilos del poder desde la CONFIEP (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas), o la SNI (Sociedad Nacional de Industria), o la ADEX (Asociación de Exportadores) ¿qué esperan para proponer medidas que aminoren los casos de corrupción?, de alguna manera son parte del poder y pueden presionar en los actos del gobierno. No puede ser, hay empresarios metidos en casos de corrupción, Graña y Monteros con Odebrecht, Iza Motors y sus circulo de contactos en el Poder Judicial, en lugar de controlar más la participación privada en el Estado ustedes proponen un relajamiento de los controles de la inversión privada en obras pública, que los procedimientos de inversión estén más aceitados, parecen ser más cómplices de jueces, ministros y legisladores corruptos, para invertir bien se necesitan contactos en la administración pública, quizá estén rogando que no se investigue más. Con el empresariado, al parecer no se puede contar, son demasiado conservadores.
Por último, quedan los obreros y campesinos, son la masa enérgica de la indignación popular, cualquier autoridad que obró mal debería retemblar ante un sinnúmero de ciudadanos descontentos en búsqueda de justicia y moralidad; no se toque a las masas proclives de caer en la violencia, tomarán el parlamento, la sede del gobierno y los tribunales de justicia, apalearan a todo aquel elemento del orden que se interponga en su camino, son fáciles de sugestionar con un mensaje tan sencillo que diga cambio. Un momento, ¿dónde están esas masas de obreros, campesinos y demás miembros de la llanura?, ¿dónde están la masa trabajadora?, pues ahí trabajando, más de ocho horas diarias y los siete días de la semana, muchos de ellos tienen que aprovechar la juventud para guardar para la ancianidad, sino trabajan más no serán tan exitosos como los que están allá arriba en la pirámide social, se ha consumado con el sistema educativo y la costumbre la idea de que hace más el esfuerzo individual que una colectividad organizada que reclame a los políticos por mejores condiciones y oportunidades laborales. El sector laboral, está muy ocupado en el reino de la necesidad.
Todo indica que no veré incendiarse la pradera, no seré testigo de la indignación popular en el punto más caliente, no habrá un Perú desalojando corruptos de las instituciones públicas y reclamando reformas que moralicen este Estado, solo veo una colectividad confiada esperando la justicia y dignidad desde arriba, desde el mismo sistema judicial; con los agentes y las condiciones actuales no veré cambiar algo en esencia, solo en forma o quizá ni eso , aunque ya hayan colocado en prisión de manera provisionalmente a la cabecilla de una banda delincuencial que funge de partido político gracias un fiscal y un juez honesto.

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