¿ SON TAN NECESARIOS LOS PESIMISTAS?
El gobierno anuncia a través de la radio que somos una economía en crecimiento, la llegada de nuevas inversiones que generaran trabajo por el descubrimiento de yacimientos de litio o gas que dinamizarán la economía, se han capturado a integrantes de una banda delincuencial, nuestro país se ve encaminado al éxito con el modelo de economía de mercado y la democracia liberal representativa. Ya escuché atentamente, apago la radio, no me gustó, desequilibra mis intentos de entender este país con mi razón y mis valores; soy pesimista como muchos, lo reconozco, pero somos necesarios.
Y no me gustó el anuncio de la radio, porque una economía en crecimiento es incoherente con el nivel de desigualdad y exclusión que existe en nuestro país; unos pocos ven los beneficios de la economía del mercado, una inmensa mayoría se adaptan a la economía del goteo; los pocos consiguen exoneraciones tributarias, facilidades para invertir, grandes ganancias, mientras la inmensa mayoría son sometidos a fortísimas leyes anti laborales, impuestos desproporcionados y recortes en inversión social.
No me pone contento saber que nuevas inversiones llegarán al país a extraer nuestros recursos, generando problemas ambientales, imponiendo del derecho que tiene el Estado al subsuelo sobre el derecho a la propiedad del individuo, reprimiendo el descontento de las poblaciones afectadas para defender el gran capital con el pretexto de desarrollo.
No me alivia en lo más mínimo, saber que se capturó una banda delincuencial, conociendo que es esta realidad económica, política, social y cultural la que genera esta situación de delincuencia; la falta de oportunidades educativas, laborales, recreativas que humanicen, la educación basada en la idolatría del dinero y el individuo, el corrupto sistema de justicia (fiscalía, policía, juzgado) y el pésimo sistema penitenciario que no readapta al reo, todas estas situaciones conjugadas para convertir un país presa de la delincuencia y la violencia.
No estoy conforme con este modelo de economía de mercado y democracia liberal representativa, porque en este modelo económico tus derechos, dignidad, juventud, vejez y pobreza son una mercadería de sendos empresarios; porque en esta democracia liberal representativa a pesar de tenerse la libertad de elegir a nuestros representantes nunca podemos elegir a quienes nos convienen, solo elegimos a los que podemos de entre los que pueden invertir en la política.
Soy pesimista, porque todo este escenario me lleva a considerar que como país nos encaminamos al fracaso, al caos, a la fatalidad, a una distopía; nos hemos convertido en el perfecto ejemplo de la ley de selección natural de Darwin, una ley natural pero no humana, en un futuro nos quedaremos con los despojos que deje este modelo de desarrollo llamado de mercado, la lucha será encarnizada.
Finalmente, reafirmo que es necesaria la crítica negra y ácida de un pesimista en la sociedad, en cada país, para reorientar acciones y mejorar políticas públicas de los gobernantes, para determinar con justicia los deberes y derechos entre los empresarios y población trabajadora, para buscar una nueva relación más democrática entre gobernantes y gobernados, para buscar una visión de país, quizá idílico, pero con más equidad; no es tan malo tener un pesimista, somos parte de la dialéctica de todo país para llevarla una situación de equilibrio o bienestar social, de no tener un pesimista ¿habría desarrollo?

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