PERÚ: LA EDUCACIÓN DEL FRACASO
El Estado, las instituciones ligadas a la educación y los agentes educativos parecen no haber comprendido la necesaria interdependencia entre las estructuras económicas y sociales con la educación, y en el camino de mejorar la calidad educativa en el Perú, la política de estado seguida por los últimos gobiernos (2001-2018), siguiendo la receta del Banco Mundial y la OCDE (Club de países ricos), han optado por el camino más corto, que es el de mejorar la calidad educativa para la educación desligándola de las estructuras económicas y sociales, como una forma de maquillar la realidad educativa para evaluaciones internacionales tipo PISA (Programa Internacional para la Evaluación de los Aprendizajes); por ello, se ha implementado capacitaciones a profesores y directores sobre el manejo de metodologías y estrategias que optimizaran procesos pedagógicos como motivación, procesamiento, organización de información y evaluación en el enfoque de competencias, copiadas de países ricos, pero desligándolas de la estructura económica de nuestro país, pero ¿es este el camino correcto para mejorar la calidad educativa?, ¿Puede existir calidad educativa en una país con una economía precaria?
Los países que reflejan altos índices de calidad educativa o se encuentran en los primeros puestos en calidad educativa como China, Corea del Sur, Finlandia, Holanda, Japón, Suecia y otros reflejados en las pruebas PISA son coincidentemente países con economías muy desarrolladas, que reflejan altos índices de desarrollo humano (IDH) con altos PBI per cápita y alta esperanza de vida, sin dejar de mencionar que sus coeficientes GINI (que mide la desigualdad de ingresos entre los estratos socioeconómicos) son los más bajos; mientras que, los países con bajos estándares de calidad educativa (solo por citar a los latinoamericanos) tienen economías primarias con bajos IDH, bajo PBI per cápita, baja esperanza de vida y alto coeficiente GINI. Pero, ¿Son los países que se encuentran en los primeros puestos ejemplo de modelo en estrategias y metodologías pedagógicas?, por ejemplo China y Japón emplean un modelo de educación tradicional, con una disciplina muy rígida, poca iniciativa del alumno, resistencia a cambios, etc. Caso contrario ocurre en Finlandia, un con un modelo de escuela nueva donde se respeta la iniciativa creadora, ritmos y estilos de los alumnos; y otros países (entre ellos los latinoamericanos) oscilan entre estas dos tendencias. De ello se puede colegir que lo metodológico no es el secreto de una buena educación, solo es un facilitador, pero no va a remediar pobres resultados, en todo caso a buscar excepciones a esta regla; se han gastado los pobres recursos en capacitaciones, expertos asesores en el MINEDU, evaluaciones y monitoreo de docentes que este preparados en el enfoque de competencias, pero no resuelve el verdadero problema de la educación. Entonces ¿Cuál es el camino a seguir por nuestro país para mejorar su educación y no continuar con lo que León Trahtemberg sentenció como una educación del fracaso?
Las instituciones educativas forman la mano de obra que las industrias o la estructura económica requiere, una estructura económica muy elemental como la nuestra requiere mano de obra con una formación muy elemental, vale decir, ¿de qué sirve mejorar el nivel de las competencias en comprensión lectora, matemáticas y ciencias en nuestros alumnos sí nuestra economía extractiva y de compra-venta no lo requiere?, los objetivos educativos condicionan la estructura económica, es la estructura económica la que condiciona los objetivos educativos. Nuestro país no tiene el nicho laboral donde ejercer las competencias desarrolladas, y los alumnos cada vez son más conscientes de ese escenario laboral informal y precario, posiblemente por ello el nivel primario de formación tenga más éxito que el secundario. Los países que repuntan en educación implementaron procesos de industrialización o una reforma económica en búsqueda de incrementar su productividad, pero también realizaron reformas sociales, aumentaron su PBI y redujeron las brechas económicas entre estratos sociales con un modelo de Estado de Bienestar, sin descuidar lo que al interior de los procesos educativos ocurría, haciendo educación sostenible; casos son Corea del Sur, China, Singapur, Nueva Zelanda, Finlandia, Irlanda, Suecia, Alemania, etc. Los alumnos egresados de las instituciones de formación media de estos países de economías fuertes son empleados en las diversas industrias con altos ingresos, pero a la vez se les exige altas competencias, la formación en competencias en estos países funcionan bien. Entonces, nuestro país, en realidad pierde tiempo y la poca inversión en realizar innumerables capacitaciones e implementación de metodologías y estrategias en el enfoque de competencias, pagando expertos internacionales o nacionales en educación, pero logrando resultados desalentadores; cuando el camino correcto es que antes haya reformas que conviertan nuestra economía en industrializada y a la vez se reduzcan inequidades al interior de la sociedad peruana, una reforma económica-social a la par de una educativa, que haga que lo que se enseñe en educación media se adhiera a los requerimientos de la vida económica y social; esto no se logrará con solo capacitaciones pedagógicas del Ministerio de Educación, que solo son paliativos circunstanciales para mejorar indicadores de calidad educativa, es decir solo buscan maquillar la triste realidad de la educación peruana.
Sí muchos han ya seguido un camino distinto al nuestro, siendo Brasil un caso muy cercano al nuestro ¿Por qué nuestro país no puede seguir un camino propio? ¿Hay acaso interés de mejorar esta condición, pero de fondo y no de forma? Sin duda es necesario responder estas preguntas para redirigir los objetivos de un modelo de educación para el Perú, y no se puede tener un modelo propio de educación si antes no tenemos un modelo de país, sin tener una visión a largo plazo.

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