SI CREER EN DIOS SE LLAMA RELIGIÓN ¿CÓMO SE LLAMA CREER EN EL HOMBRE?
La imposibilidad de derrotar a la muerte, la cura a la gran tragedia del más allá, la inmoralidad de los seres humanos, la búsqueda de paz en este mundo atiborrado de dolor, las guerras irracionales, el temor al sufrimiento que conlleva la pobreza; todo esto arrincona a la respuesta más sencilla y egoísta que el intelecto del hombre ha fabricado, la creencia en Dios. Esta solución se ha sistematizado en complejos sistemas ontológicos y morales, el ser y el debe ser de la humanidad, este sistema es llamado religión, sistema que monopoliza, unifica la concepción de un Dios finito y determinado, no hay libertad individual de concebir a Dios, la religión ya te da el modelo eterno e inconfundible de Dios, Dios es así y no puede ser de otra manera. Creemos en Dios por socialización, por imposición, por violencia, pero nunca por opción o conveniencia.
Sin embargo, la historia ha demostrado que la religión instaurada bajo el Dios absoluto solo ha sido fuente de guerras en donde la bendición de violaciones hacia mujeres y niñas era un hecho demostrado, muy lejano a su objetivo pacífico de amar al prójimo; una letanía cargada de odio hacia los demás, pidiendo destrucción, pidiendo muerte a los congéneres, a sus propios hermanos. Cruzados matando islámicos, protestantes matando indígenas en Norteamérica, extremistas islámicos vilipendiando mujeres, protestantes cargados de ira contra católicos, católicos criticando de sectarios a protestantes, islámicos odiando a otros islámicos, judíos enjaulados en su club de ricos; si solo hubiera amor tan predicado habría construcción, habría humanización; la religión solo termina siendo enemiga de la humanidad, enemiga de lo profano y terrenal, así Dios no se hace hacer querer por culpa de la religión, y odiamos a Dios por acciones de hombres egoístas en el deseo de encontrar vida eterna.
Decepcionado de la situación que ha conllevado la religión a la degeneración de Dios, donde mi concepción me sugiere que Dios que puede ser o no ser; además, viendo a hombres crecer entre el cariño de la familia, siendo testigos que el hombre logró desarrollar en el cultivo de la razón la ciencia de este mundo, habiendo disfrutado de la intimidad del hombre a través del arte, reflexionando sobre por qué muchos cultivan la justicia y la solidaridad, de presenciar que la voluntad del ser humano ha llevado a un hombre fracasado a alcanzar la cúspide de la gloria; todo ello me lleva a encontrarme en este dilema, si creer en un Dios se llama religión ¿Cómo se llama creer en la humanidad?, no es necesario investigar tanto, se llama Humanismo.
Humanismo es creer que la razón de la humanidad, la dirección de la ética y la fuerza de su voluntad pueden construir un mundo más justo, más armonioso, más constructivo y no destructivo, el hombre lo puede sin Dios; Humanismo es cambiar la orientación de nuestras acciones y objetivos, bajar del ideal del cielo de Dios a la realidad de la tierra de los hombres, reencontrarnos con nosotros, de conocernos mejor, se saber cómo surgimos, qué somos y a qué queremos como humanidad. Sí, desde luego esto es herejía, es un ataque certero a los que hacen monopolio de Dios, pero es más posible que los siglos de dominio de la religión de construir un mundo mejor, de no esperar al tránsito al más allá para tener aquello que es reservado solo para los buenos y conspicuos creyentes que es la felicidad. No se puede porque el hombre es un degenerado, un hombre apegado al egoísmo, así dirán los defensores de la fe, pero la degeneración del hombre es producto de la educación que brinda este sistema que endiosa la ley de selección natural de las especies, de la ley del mercado, del que puede puede, este hombre degenerado es producto de la construcción por otros hombres degenerados, de la propia Biblia que enseña a desconfiar del hombre; si queremos la antípoda de hombre degenerado al egoísmo, el hombre social, entonces comencemos por construir a este hombre social, el que depende y se reconoce en la sociedad.
Humanistas fueron los griegos de Atenas con la democracia que brindó la responsabilidad al hombre, la posibilidad que el hombre social puede construir una mejor sociedad; también lo fueron los Renacentistas como Miguel Ángel, Rotterdam, Petrarca, Da Vinci quienes redescubren el enigma y los conflictos de ser hombre; los ilustrados en Europa del siglo XVIII que criticaban la degeneración de la iglesia y su falta de vocación; Marx y el socialismo es humanista, porque no puede existir humanidad en la desigualdad material; Sartre y “El existencialismo es un humanismo”. Humanista somos nosotros, pero se nos ha enseñado a negarlo con la fe en Dios, porque ser Humanista es pecaminoso y carnal, y no agrada a Dios; pero es momento de una reafirmación de lo humano, la negación de la religión es la humanidad.
No pretendo con este enfoque negar o afirmar la existencia de Dios, esta existencia de Dios puede ser o no ser, no me considero teólogo para afirma si Dios existe o no; en todo caso si Dios existiese, prefiero un Dios griego o andino indiferente, que no se interese por lo que a los hombres acontezca, esta postura se llama deísmo, un Dios que deje que el hombre sea responsable de su futuro, que deje al hombre a su libre albedrio para construir un mundo mejor, uno que pueda hacerlo posible.

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